jueves, 13 de diciembre de 2007
......... Y el tiempo va pasando y yo me voy poniendo peor.Me acuesto temprano y me hago el dormido inmediatamente para que apaguen pronto la luz y me dejen solo y poder llorar, porque es tan bueno llorar cuando uno está asi...¡Con que gusto se llora! Yo tego que morder las sábanas para quemis hermanos no me oigan.Pero no se puede llorar mucho rato, ¿Por que será? Se va uno calamando sin querer y se le pone a uno el pecho muy fresco y, que no debía ser así, porque uno se queda con la pena.Yo, entonces, pienso en ell, en muchas cosas de ella y mías.Anoche me acordé de cuando vino por primera vez a casa.Se había puesto un vestido soferino, y se le reflejaba el color en la cara, y en los ojos se le veían tambien dos puntitos solferinos.¡Estaba muy linda, pero muy, muy linda, cada día es más linda....! Esos ojos...como nuevecitos, flamantes, que pestañean de un modo tan raro, tan bonito: muy rápido, alegrando a uno;y el pelo se le riza y en las puntas se le va poniendo rubiecito...Yo la miraba, la miraba, ese día, y si ella me llegaba a mirar a mí, yo tenía que quitarle la vista, por que me entraba una cosa muy extraña.Pero entonces sentía yo en la cara su mirada,como una cosa tibia que me dejaba sin fuurzas para moverme.¡Por Dios, qué terrible! Mi mamá lo dijo riéndose, sin intención, pero yo, desde entonces, ya no pensé sino en ella, en Angélica digo, y en lo que dijo mi mamá...hasta hoy
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